INVERNAL II

INVERNAL

¿Resignarme?, imposible… ¡Seré un triste!
¿Cómo puedo arrancarme las espinas
que me punzan el alma, si no viste
la musa traje azul?. Las golondrinas
huyeron con las brumas invernales;
y estoy sentado en mi balcón de olvido
mirando deshojarse mis rosales
con el dolor de lo que se ha perdido.

¡Cómo es fría la noche!… pensativo
el rostro apoyo en mi crispada mano:
y evoco tu recuerdo compasivo
viendo surgir, radiante y soberano,
por sobre el dorso del oscuro monte,
un enorme lucero más semeja,

suspenso en el crespón del horizonte,
una lágrima tuya, por mi queja.

¿Por qué Señor, frente al dolor arcano
el corazón recobra su grandeza;
y más constante que el placer humano
vive en el alma la tristeza?

Agita el viento con furor salvaje
la copa altiva del erguido roble:
cruje y retuerce su armadura doble
y no toca la tierra su ramaje…

    Guanare, julio de 1.924

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