ROMANCE DEL HERMANO MUERTO

 

ROMANCE DEL HERMANO MUERTO
   a mi hermano Carlos, ahogado un domingo en el río La Portuguesa…

Era clara la mañana
como domingo Pascual,
sonrisa de cielo azul
sobre tu vida y tu hogar,
tesoro de cielo abierto
que no se puede olvidar.

Las campanas de la iglesia
estaban llamando a misa
y tú, devoto ferviente,
te fuiste al templo a rezar.

Tu cara alegre y morena
– espejo de tu alma buena –
repartió a tu esposa e hijos
ternura de adioses vivos.

En tu caballo alazano
– alas, escudo y ariete,
canoa y capa en la hora
del peligro que acomete –
eras símbolo genuino
del hombre que el llano acuna
en su avaro corazón,
seda y armiño por dentro,
por fuera la reciedumbre,
la dignidad del varón.

Veredas y pajonales
en vano esperan tus coplas;
en el silencio enredadas
quedaron como aves muertas,
como se quedan las cosas
en las sabanas desiertas…

Cual estatura de roble
tenías grande el corazón;
mano abierta para el pobre
que fue tu hermano en dolor.

Tu viste en la noche oscura
cuando partías los esteros,
como es que sola se baña
la luna con los luceros;
y entre la gris pilastrada
del soñoliento palmar,
cuando el ganado cerril
en torbellino se espanta,
¡ como se miden los hombres
frente a los cuernos feroces
del cimarrón que se planta!

Sabanas de Vega Honda
serranía de Piedra Negra,
Narcisera sin narcisos
laguna de La Testera,
de mata en mata volando
como turpial sabanero,
anda tu recuerdo santo
golpeando el pecho al llanero;
camino de El Boquerón,
aguas de La Portuguesa,
mesa del juego fatal
donde con falso billete,
¡te robó todo la muerte
en la parada final! …

Con amargura infinita
tu nombre voy pronunciando
por donde tanto anduvimos
por donde juntos luchamos,
y tus recuerdos, hermano;
van mis pasos levantando
como bandadas de garzas
cuando se muere el verano…

Hermano, tú lo sabías…
en nuestra tierra de encanto
tiene veneno el mastranto…
jinete, caballo y soga
viven dibujando el mapa
de inauditas aventuras,
de las leyendas que pasan
como huracán por la altura,
de la tragedia que marca
con negra cruz la llanura…

Corazón lleno de llanto
corazón triste, tan mío;
¡como lloran los luceros
sobre las aguas del río!

Barquisimeto, 15 de Octubre de 1.945

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