PERDONAME

PERDONAME

 

Perdóname Dios mió, pero mi alma no puede

resignarse a perderla porque la gente quiera.

tú me la diste un día para que fuera sede

de este amor tan inmenso que es mi luz y quimera.

 

Yo sin ella, Señor, nada sería en la vida

un tronco carcomido que arrastra la corriente;

un náufrago flotando en mar embravecida;

una noche sin luna, sin luceros, silente.

 

Perdóname Dios mió, si yo la quiero mucho

y siempre  en todas partes su dulce nombre escucho…

si todo me lo ha dado sin reservas ni miedo

su cuerpo sonrosado, sus caricias, sus besos

las penas y martirios que horadan los huesos..

tu si sabes, Dios mío, que olvidarla no puedo.

 

 

9 de mayo de 1946

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