DULCE AGUINALDO

                                          
     DULCE AGUINALDO

Tallaba el alba con cinceles de oro
el bloque azul del cielo dicembrino,
y la mañana, entre armonioso coro,
iba asomando su perfil divino.

Nos encontramos… con gentil decoro,
me alargaste la mano, plumón fino
de impúberes caricias que desfloro
con avidez de mercader mezquino.

Tu rostro blanco se tiñó de rosa
con la plácida charla cariñosa
en que te di mi corazón travieso.

Traslucían tus ojos lindas cosas
y tu sonrisa, que envidiaron diosas,
tuvo su ocaso en prolongado beso…

7 de diciembre de 1952

 

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