ÁUREA

                   ÁUREA

      ¡Albricias, corazón¡ Anoche vino
      con su blancura a iluminar mi estancia.
      musical y alegre como un trino,
      de jazmín y magnolia su fragancia…
     
      Todo resplandecía en su divino
      cuerpecito sensual, sin disonancia:
      la sencillez del traje alabastrino
      y la albura integral de su prestancia.
     
      Estaba como nunca, hermosa y bella
      más linda que la rosa y que la estrella
      en las aguas dormidas del estanque…
      Tenía esa ardiente placidez soñada
      de noches que al amor, en dulce arranque,
      damos la vida, y nos parece nada…

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